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Cajeros automáticos no bancarios, una unidad de negocios que quiere insertarse en Misiones

La empresa Odissey está a punto de desembarcar en Misiones con sus cajeros automáticos no bancarios, que estarán disponibles para quien lo quiera comprar y tenerlos como una unidad de negocios.


En Misiones hasta no hace demasiado tiempo era común escuchar la queja de algunos intendentes por la fuga de dinero hacia otras comunas por la falta de cajeros automáticos en sus localidades. Solo el Banco Macro tiene presencia en la mayoría de las localidades misioneras. Pero pronto esa realidad puede cambiar.

 

Odissey es una empresa con capitales argentinos, pero nacida en Estados Unidos, donde el sistema es desregulado, decisión que adoptó ahora el Banco Central en la Argentina. El representante local es Javier Schmidel, un joven emprendedor de El Soberbio, quien está realizando las primeras ofertas en la provincia con la firma Jabet Srl.



Emiliano Carbotti, gerente comercial Odiseey en Argentina
                                        Emiliano Carbotti, gerente comercial Odiseey en Argentina.


Emiliano Carbotti, el gerente comercial de Odissey Argentina dialogó con Economis para explicar en qué consiste la posibilidad de contar con cajeros en una farmacia o supermercado.

 

“El primer punto para destacar es que nuestros cajeros no son bancarios. En otros lugares del mundo, la colocación de cajeros para asistir la demanda de los usuarios es una unidad de negocios. Este entusiasmo por un negocio alternativo ha motivado a la empresa y su llegada a la Argentina”, explica Carbotti.

 

Como filosofía, la compañía impulsa la idea de que el “usuario/cliente debería tener el derecho a elegir donde acceder a sus dineros, ahorros”. “Lamentablemente no es así. En la Argentina hay 14500 cajeros y debe haber cerca de 40 mil cajeros. Hoy hay tres mil personas por cajero automático y en Misiones hay cinco mil personas por cajero”, enumera.

 

“Hay intendentes que nos están llamando porque hay una presión comercial para sumar cajeros y evitar que los clientes se muden a otras zonas de la ciudad o incluso localidades vecinas”, asegura.

 

El cajero no bancario permite que cualquiera pueda tenerlo, siempre que cuente con las medidas de seguridad, y sumar así una unidad de negocio, que además le sumará clientes. “Es un servicio para el cliente, genera una ganancia, pero asiste a una necesidad”, señala Carbotti.

 

“Acá no hace falta crear la necesidad. Lo único que hay que hacer es asistirla, atenderla y darle una posibilidad de elección” al cliente.

 

Los cajeros ya están presentes en Buenos Aires y de a poco buscan sumar presencia en el resto del país. Hasta ahora hay dos tipos: uno cuyo costo inicial es de 8.500 dólares -más gastos de instalación, flete y asesoramiento técnico-, permite realizar extracciones. El otro, de 10.500 dólares, permite realizar otro tipo de transacciones e incluso pagar facturas o impuestos, en el caso de los municipios, además de entregar microcréditos y estar habilitados para las operaciones con criptomonedas.

 

Odyssey fue creada en 2012 por el argentino Sebastián Ponceliz, opera en Nueva York y Los Ángeles y en la Florida, ya tiene 1.700 cajeros, con “un crecimiento muy importante en 2017”, aseguró Carbotti. Entre 70 y 80 inversores le confían la administración de sus redes.

 

“Tenemos mucha experiencia en Estados Unidos. Sebastián es un economista argentino que empezó buscando alternativas de negocios. Empezó a comprar para él, aprendió, se corrigió. Desde hace siete años modificó el modelo de negocio porque muchos quisieron entrar. Hoy abrimos la puerta a clientes que quieran entrar al negocio. Nos hemos hecho conocidos y representativos. En base a esa experiencia nos convocaron del Banco Central para desarrollar en la Argentina este modelo en el que el cliente tiene la posibilidad de elegir”, explica Carbotti.

 

A fines de septiembre podrían estar los primeros cajeros instalados en la Argentina. Ya hay 40 contratos firmados.

 

Fuente: ECONOMIS